Ermita de la Virgen del Valle

Un kilómetro al norte de Saldaña se encuentra el santuario que alberga la imagen de la patrona de la Villa y Comarca. La creencia popular relaciona su origen con la toma del castillo de Saldaña por Alfonso I y la milagrosa intervención de la Virgen en este hecho.

 

Origen

Según la leyenda, en el año 754 esta fortaleza estaba bajo el poder de Jusuf el Fihrita. El rey Alfonso I meditaba en su tienda el ataque al castillo tras haber fracasado en dos intentos anteriores. El monarca llevaba siempre una pequeña imagen de la Virgen en la silla de su caballo y se encomendó a ella antes de la batalla, teniendo entonces una inspiración divina, mostrándole la Virgen la salida o camino secreto que por el oeste tenía la fortaleza y que conducía al corazón del fuerte. Al día siguiente, Alfonso I dirige el nuevo ataque al castillo, siguiendo este camino secreto y escarpado, en el que la propia Virgen guió personalmente a cien de sus guerreros hasta la orilla izquierda del Carrión, mostrándoles el paso y llegando a la fortaleza cuando las tropas musulmanas descansaban, haciendo una terrible mortandad y ocupando en pocas horas el baluarte enemigo. En conmemoración de este milagroso hecho, Alfonso I erigió un santuario en el lugar que ocupaba su campamento, sobre el sitio donde tenía la tienda real y se le había aparecido la Virgen, depositando allí su pequeña imagen.

Durante bastante tiempo el santuario dependió del monasterio de Sahagún, desde que en el año 1148  Alfonso VII lo donara a dicho cenobio junto con otras propiedades. Años más tarde, en 1172, el abad de Sahagún, Gutierre, entregó a Doña Mayor, abadesa del convento de San Pedro de las Dueñas (dependiente del primero), la iglesia de Santa María del Valle con todas sus heredades y pertenencias para que las poseyera durante toda su vida y construyese aquí casas y claustro. Sin embargo, la falta de documentación posterior impide conocer si realmente se fundó un pequeño convento junto al santuario. Algunos investigadores han querido ver en el interior de la casa actual del ermitaño los restos de un posible claustro y mencionan el hallazgo de varios enterramientos en sus inmediaciones.

La ermita en el siglo XVI parece depender de la iglesia de Santa María de Valfrío, y en el XVII, tras la desaparición de ésta, pasará a la iglesia parroquial de San Miguel. La fundación de la Capellanía de Nuestra Señora del Valle es del 10 de diciembre de 1655.

Durante estos siglos el templo parece entrar, quizás como mera tenencia honorífica, en el ámbito patrimonial de la Casa del Infantado, figurando en los documentos de la época como “Casa de Santa María del Valle”.

 

Estructura

Al margen de los legendarios antecedentes, el conjunto que hoy contemplamos parece obra en su mayor parte de los siglos XVI y XVII, con importantes reformas en las centurias siguientes.

El edificio, obra de sillería, ladrillo y mampostería de canto rodado, presenta dos partes bien diferenciadas. El cuerpo del templo tiene planta rectangular, de tres naves separadas por pilares cruciformes y cubiertas a la misma altura con bóvedas de arista, salvo el tramo final de la nave central (crucero) que se cubre con cúpula rebajada sobre pechinas. Estas cubiertas se decoran con yeserías barrocas planas y medallones con pinturas murales (ángeles, motivos florales, etc.). A este cuerpo se le añade en su cabecera una amplia capilla mayor o camarín de la Virgen, realizado en sillería de piedra caliza por Manuel Conde en 1693, según reza en una inscripción. Es de planta cuadrada y se cubre con una cúpula sobre pechinas, decorada con yeserías barrocas, y remata en una pequeña linterna, presentando además al exterior pináculos en sus esquinas.

El templo tiene coro alto a los pies y su entrada se sitúa en el lado de la Epístola, contando además con otro acceso secundario en la nave del Evangelio. Contaba con una torre de ladrillo a los pies de la nave de la Epístola, de planta cuadrada y que no sobresalía en planta, presentándose hoy revestida con muros de sillería y con tres cuerpos, siendo el último de planta octogonal, rematado en una pequeña linterna, y animado, como el segundo, por una serie de arcos de medio punto, todo ello fruto de la remodelación hecha en 1954.

El acceso al templo también se ha visto modificado por varias reformas. En 1786 se construye un atrio con portada de arco de medio punto, enmarcada por columnas dóricas que sustentan un entablamento sobre el que se dispone un frontón, en cuyo interior figura el escudo de la villa de Saldaña. Además el adosamiento al cuerpo principal del edificio de la sacristía en el lado del Evangelio y otro secundario a sus pies (hoy vivienda del ermitaño) crean dos espacios vacíos a ambos lados de la puerta principal que se deciden cubrir ampliando el atrio con dos arcos de medio punto sobre pilares cuadrados a cada lado (obra quizás de 1954).

Nave del Evangelio

Su testero alberga un retablo barroco del primer cuarto del XVIII, con lienzos de la misma época que representan a San Jerónimo, en el cuerpo del retablo, y en el ático, a San Gabriel en el centro y dos Virtudes en los lados.

En el muro de esta nave se abren tres ventanales decorados con vidrieras en las que se representa a San Jerónimo, el Niño Jesús y San Nicolás de Bari.

Capilla Mayor

Constituye el camarín de la Virgen del Valle. A él se accede a través de un amplio arco de medio punto en el que se observa desde el interior la leyenda: QUASI OLIVA SPECIOSA IN CAMPIS (“como olivo precioso en los campos”). Arco cerrado por una reja de hierro de carácter monumental, formada por un cuerpo de barrotes de sección cuadrada, dispuestos en arista frente al espectador y en espiral o cuadrados en los quicios de la puerta central. La reja asienta sobre un basamento de piedra en sus calles laterales y abre en doble puerta rectangular. Entre los vástagos verticales se intercalan decoraciones a base de corazones con frutos de granado en su interior y estrellas que contienen flores de cuatro pétalos, presentando los quicios de la puerta flores y palmetas (que parecen haber estado doradas) y su dintel repujados y una crátera con azucenas. Toda la reja se remata en un friso claveteado con repujados, pináculos y elementos vegetales y geométricos.

La capilla se edifica en 1693, según consta en la inscripción existente en el testero: EL MAESTRO MANUEL CONDE MURIAZ FACIEBAT. AÑO 1693. Su cúpula se decora con yeserías barrocas que imitan una balaustrada de la que parten pilastras con capiteles corintios que confluyen en el arranque de la linterna. Los espacios entre dichas pilastras se decoran con motivos vegetales y florales que forman medallones en cuyo interior se colocan esculturas de pequeños ángeles. Esta balaustrada de yeso arranca de un friso corrido de sillería labrado con relieves vegetales. Las pechinas de la cúpula se adornan con cuatro esculturas en madera policromada de ángeles, que apoyan sobre ménsulas de piedra.

La decoración de los muros del camarín es mucho más barroca, combinándose las yeserías con los relieves tallados en piedra, presentando una organización similar en todos ellos.

Bajo un arco de medio punto se abren dos estrechos ventanales rectangulares enmarcados por ménsulas que descansan sobre cabezas humanas y de animales fantásticos, a modo de gárgolas, de las que penden lámparas de plata y de metales sobredorados. Entre estos vanos se coloca un escudo.

El del muro del testero es el más recargado, presentando en su campo una crátera con azucenas y, rodeando éste, una gran variedad de motivos florales y vegetales tallados en un acusado relieve que parten de una cabeza del rey David situada en la parte inferior, con la inscripción EX SEIVENDEADS FUNDIM CARNEM / FROIVI y bajo ésta, en un medallón, AMOR PASCIT / PIETAS INDULGET. El escudo es coronado por dos ángeles y en él figura la inscripción antes mencionada del autor de la capilla.

Los otros dos escudos reproducen el de la villa de Saldaña y están enmarcados con una decoración similar a la anterior pero menos recargada, figurando en ellos las inscripciones SON LAS ARMAS DE LA VILLA PATRONA DE ESTA CAPILLA,  además de HONOR ET GLORIA y SOLIDEO, a derecha e izquierda del baldaquino.

En un segundo cuerpo, debajo de los escudos, aparecen hornacinas formadas con arcos de medio punto, enmarcados con labras, yeserías de motivos vegetales y rematados con relieves de cráteras conteniendo azucenas y, la de la cabecerea, un pelícano con sus crías. En su interior se colocan las esculturas en madera policromada de San José con el Niño, en el muro del testero, San Joaquín y Santa Ana, en los otros dos. A ambos lados de estas hornacinas figuran otras, bajo los ventanales, en forma de medallones, decoradas también con flores y tallos vegetales, y rematando con cestos que contienen frutos y flores. Estos medallones cobijan esculturas en madera policromada de ángeles, que como todas las anteriormente descritas son obra del XVIII.

Por último, el cuerpo inferior de estas paredes es mucho más sencillo y únicamente presenta medallones bajo las hornacinas centrales, enmarcados por ménsulas y variados motivos geométricos y vegetales.

En el centro de la capilla-camarín figura un baldaquino en cuyo interior se encuentra la imagen de la Virgen del Valle. Este baldaquino descansa sobre un trono de planta cuadrada, cuyo alto basamento se encuentra hoy decorado con placas de mármol y en su frente un mosaico de teselas con el escudo de Saldaña (realizado en 1998).

El trono propiamente dicho es de sillería y está decorado a base de placas con calados de motivos geométricos y pilastrillas que contienen motivos vegetales en bajorrelieve. En su frontal, hecha a modo de grafito, figura la inscripción : FACIEBAT COD. ORATE PRO EO (“lo hacía Conde. Rogad por él”). En su frente está instalado el sagrario.

Sobre esta estructura se asienta un baldaquino de madera policromada, del siglo XVIII, con columnas salomónicas y pequeñas esculturas de los cuatro Evangelistas en las esquinas. Sobre su cubierta en forma de cúpula aparece una pequeña escultura del Arcángel San Gabriel.

En el interior de este baldaquino se encuentra, lujosamente vestida, la imagen de la Virgen del Valle; pequeña talla, de unos 25 centímetros, de madera policromada, que representa a María sentada y sosteniendo al Niño en sus rodillas. De época difícil de precisar dadas las continuas restauraciones a las que ha sido sometida, sobre todo tras el incendio del templo en 1918. Quizás se talló en época gótica, siendo mutilada al parecer en el XVII a fin de vestirla según el gusto de la época. Tras el incendio, se repinta y se la incorpora un nuevo rostro, y quizás es en este momento también cuando se añada la actual imagen del Niño.

Nave de la Epístola

Al igual que sucedía en la del Evangelio, el testero está ocupado por un retablo barroco, con lienzos que representan la Aparición de la Virgen y el Niño a San Francisco, y en el ático, San Rafael en el centro y dos Virtudes en los lados.

En la pared lateral, cobijado por un retablo moderno de estilo neogótico, destaca un gran Cristo crucificado de madera policromada. Es de un tamaño mayor que el natural, con una anatomía contundente y trabajada con gran precisión en los detalles. El peso del cuerpo recae sobre los brazos que se elevan por encima de la cabeza. Esta, con los ojos cerrados, se dispone ladeada en el hombro derecho sobre el que cae también su largo cabello ceñido por una gran corona de espinas. Presenta además un gran paño de pureza.

Es una obra de gran fuerza por el tratamiento del cuerpo de Cristo, pero a la vez de una gran serenidad,al eliminarse en gran parte los rasgos más patéticos de la pasión de Cristo (rostro sereno, escaso tratamiento de las heridas sangrantes y tumefacciones).

Escultura de una gran calidad, con claras influencias de la escuelacastellana, que los investigadores sitúan a comienzos del siglo XVII y próxima al estilo de Rincón.

Este gran Crucifijo se acompaña de otras dos esculturas en madera policromada, del siglo XVIII, que con un tamaño mucho menor, representan a la Virgen y San Juan, formando así un Calvario.

Entre ambos retablos, dentro de una caja acristalada podemos observar el relicario con forma anatómica que contiene la mano y brazo derechos de San Oveco, autor del códice conocido como Beato de Valcavado o Beato de Oveco, una de las mejores copias del Beato de Liébana, que contiene el libro del Apocalipsis de San Juan junto con la explicación de las visiones del profeta Daniel. La obra la termina Oveco el ocho de septiembre de 970 y hoy se encuentra en la Biblioteca Universitaria de Santa Cruz de Valladolid.

El prestigio y fama de las “estampas” miniadas por este monje del monasterio de Valcavado fue tal que las gentes de la comarca ya en el XI le tenían por Santo y le daban culto público. Sus reliquias (“medio brazo suyo desde el codo con su mano, con su hueso, carne y nervios”) se tenían con una gran devoción en la antigua iglesia monacal, convertida en iglesia parroquial tras desaparecer el monasterio. La posterior despoblación de Valcavado llevó al obispo de León, Bartolomé Santos de Risoba, a trasladar las reliquias del monje Oveco a la cercana iglesia de Santa María del Valle, y así, el 23 de julio de 1635 se llevará procesionalmente la reliquia a dicha ermita.