Plazuela de San Pedro

Pequeña plaza rectangular, uno de cuyos lados se encuentra definido por la iglesia de San Pedro, mientras en dos de los restantes se levantan sendas casas señoriales que configuran  un espacio urbano típico de la arquitectura castellana tradicional.

 

Plazuela de San Pedro, nº2

Es una vivienda de dos alturas, con la planta superior aparejada con un complicado entramado de madera, a base de postes con zapatas, carreras y cruces de San Andrés, realizados en madera de pino y roble, con relleno de ladrillo. Dicho entramado es visible en uno de sus lados, pues el resto de la edificación oculta su estructura interna con un forro de ladrillo o con revocos. La cubierta a dos aguas se prolonga en un amplio alero de madera, con canecillos tallados en el lado de la fachada.

Esta se orienta hacia la plaza, formando un gran rectángulo en el que los vanos se disponen regularmente. Fue construida en su mayor parte a base de hiladas de ladrillo dispuestas a soga y a tizón, animadas por la práctica de incisiones triangulares en las juntas del mortero que las une. La sillería de piedra caliza blanca se reserva para los esquinales y la portada, donde forma un amplio vano de acceso, con dintel dovelado, flanqueado por dos pequeñas ventanas con dintel de ladrillo a sardinel y protegidas por rejas de forja empotradas en el hueco.

Sobre la entrada se dispone el blasón de los antiguos propietarios, la familia de la Vega, entre dos balcones decorados con labores de forja y dos ventanas más amplias que las del piso inferior y sin rejas, también rematadas con dinteles de ladrillo a sardinel.

El escudo, labrado sobre una lápida monolítica, aparece rodeado de elementos vegetales, y es cuadrilongo redondeado, con punta en la base y jefe curvado sobre el que se dispone un yelmo de ennoblecido, con cimera y visera cerrada, en posición de perfil a la diestra. El campo superior medio partido y el inferior terciado por un cuartel entado en la punta. Viene cargados de las figuras siguientes: en el primer cuartel, terciado en barra con la salutación AVE MARIA; en el segundo, cabeza masculina coronada de perfil a la diestra; en el tercero, siete estrellas rodeando un creciente lunar; en el cuarto, castillo almenado y donjonado de tres torres; y en el quinto, tres espadas con la punta hacia abajo.

Aunque transformada por restauraciones modernas, en la parte opuesta de la casa parece haberse situado un amplio corral, quizás con ingreso directo desde la calle posterior mediante un portón o trasera.

 

La Casona

En esta misma plaza, frente a la Iglesia de San Pedro, se levanta el edificio conocido popularmente con el nombre señalado. Gran construcción con planta casi cuadrada que procede de la arquitectura renacentista, disponiéndose la vivienda alrededor de un amplio patio porticado igualmente cuadrado.

El edificio se construye a partir de un zócalo de mampostería de cantos rodados. Los muros en su mayor parte se levantan a base de combinar verdugadas de ladrillo dispuestas a soga y tizón, con rellenos de adobe, tapial o mampostería de cantos, revocados, quedando la sillería reservada a los esquinales y la portada.

Su gran fachada se abre hacia la plaza y constituye un gran rectángulo ordenado casi simétricamente. En el centro se encuentra la puerta principal, gran vano rectangular de sillería de piedra caliza blanca con dintel adovelado, enmarcado por dos ventanas a cada lado, con dinteles de madera y cerradas con rejas de forja empotradas en los huecos. Sobre esta portada se dispone el balcón volado, decorado con labores de forja, acompañado de otras dos ventanas a cada lado.

Tanto la fachada como el resto del edificio remata en una amplia y complicada cornisa, construida ganado vuelo mediante la sucesión de molduras de teja curva y ladrillos a sardinel. La cubierta a cuatro aguas se dispone mediante limatesas y limahoyas que vierten el agua tanto hacia la calle como hacia el patio central. El edificio además presenta una fachada secundaria hacia la calle Las Escuelas, una tercera hacia un huerto cerrado y otra hacia la calle de La Cochera, todas más modestas que la principal, pero con una organización muy similar.

Su interior, aunque muy transformado, permite intuir la distribución de las estancias. La vivienda se disponía alrededor de un patio cuadrado porticado, con grandes pies derechos en madera de olmo, a modo de columnas sobre un zócalo. Rematan en zapatas que sustentan la viguería del piso superior, también porticado aunque con soportes mucho más ligeros que arrancan desde el piso y se unen por medio de una barandilla, todo ello de madera. Las zapatas de este segundo piso sustentan la cornisa formada por un triple alero de madera con canecillos tallados. El piso bajo tiene en el patio un empedrado de grandes cantos de río que tratan de imitar el pavimento original destruido y, en el centro, un pozo con brocal de piedra. Este solado se convierte en las galerías circundantes en un fino empedrado que forma motivos geométricos.

En la parte opuesta a la fachada debieron situarse un amplio corral y las dependencias auxiliares (cuadras, pajares, paneras, bodegas, viviendas del servicio, etc.), a las que se ingresaba directamente desde la calle a través de un portón.

En su interior se guardan objetos arqueológicos de épocas prerromana (gran tinaja de almacenamiento) y romana, procedentes del cerro de la Morterona (estelas funerarias, molinos de mano), de la Olmeda (tégulas y cuernas de ciervo), junto a elementos  románicos recuperados de la verja que cierra actualmente el parque público (basa y capitel de la escuela de Aguilar de Campoo) y objetos curiosos como un escudo de burda labra recuperado en una casa de la Plaza Vieja, donde había sido convertido en base de una letrina, o la maquinaria del reloj de la antigua Casa Consistorial de la localidad.